Habitaciones adaptadas: 4
Los orígenes del Balneario Cervantes se remontan al siglo XVII cuando la Orden de los Camilos, que recibieron tierras de labor en estos parajes, comenzaron a utilizar sus aguas por las propiedades beneficiosas para la salud. La utilización de sus aguas con fines curativos han seguido hasta nuestros días. En 1912 se declaran de Utilidad Pública las aguas del “Pozo Villarosa”, actualmente denominado de San Camilo, por ser un agua bicarbonatada, mixta, acidulada. Se llegó a comercializar en farmacias en la primera mitad del siglo XX. Están indicadas para trastornos digestivos, tales como dispepsias, gastralgias, gastritis, espasmos intestinales, así como trastornos hepáticos y biliares como litiosis, congestiones hepáticas, etc. Trastornos metabólicos, obesidad, gota, diabetes.