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Casa de los tres arcos de Ciudad Real

LA CASA DE LOS TRES ARCOS AMENAZADA - POR LA DESIDIA

(Es el único ejemplo de arquitectura popular en la capital)

          "La Casa de los tres Arcos", así denominó el profesor cronista oficial y fotohistoriador Julián Alonso Rodríguez, a esta magnífica casa en el año 1942, cuando ya empezaba a desaparecer y a extinguirse las construcciones más señeras de nuestra ciudad. Para los que no la conocen la "Casa de los tres Arcos" está enclavada en la antañona calle de los infantes. Esa curiosa arteria del barrio cristiano, antigua y hermosa que aún conserva en pie algunas casonas de su rancio pasado y añejo abolengo.

          Dos puertas más hacia abajo, se encuentra la "Casa de los Poblador", igualmente sentenciada a muerte. Tales así que, ya le han colocado en cada extremo del edificio dos postes de madera de donde cuelgan los antiestéticos cables del fluido eléctrico instalados a principios de los ochenta y que dan una imagen fea al urbanismo capitalino. Postes en forma de guiñapos que proclaman a los cuatro vientos su próxima muerte.

          ¡Pobre casa de los Poblador!, ¿adónde irán a parar sus hermosos y sencillos artesonados? -excelentes obras de la más pura tracería española-, ¿qué ocurrirá con la última puerta plateresca de nuestra querida Ciudad Real, labrada en curiosísima piedra rosada y tostada por los lustros pasados?

          Unos dicen que la trasladarán a una propiedad particular, otros aseguran que será pasada por los dientes de la pala asesina.

          La calle de los Infantes lanza a todos los ciudarrealeños un S.O.S., una llamada cargada de angustia y preñada de temores, pues ve venir y acercarse su espantoso y trágico final después de setecientos cincuenta y cuatro años de larga existencia.

          También lo hace la "Casa de los tres Arcos", último ejemplar de arquitectura popular manchega que hoy subsiste en la capital de provincia. Y lo hace con todo el empaque que posee este edificio. Obra poco común que, muestra en su larga fachada, unas hermosas rejas decoradas con flores de lis tambaleantes. Igualmente su sencilla fisonomía interior asombra a todo curioso o visitante que pasen por debajo de los tres arcos mordidos por la cal, y que dejan al descubierto sus austeras formas arqueadas. O cuando más adentro, nuestra vista es retenida por grandes rosas, pericones, lirios y azucenas, o cómo no, al sentir el aire que se cuela por la ronda y nos rocía con ese olor de albahaca recién regada, con agua del pozo calizo del menguado barrio de Santa María.

          A esta hermosa casa, le han salido los duendes de la especulación, y no sería raro que dentro de un tiempo la pala y los picos la ejecuten, haciendo desaparecer el más que único y peculiar, ejemplar de arquitectura entrañable de la ciudad.

          Además de su curiosa escalera blanqueada y adornada de "nueras y suegras", la "Casa de los tres Arcos", conserva en su exterior la entrada en piedra de sillería, cubierta bajo gruesas capas de blanca cal y, que los años sesenta, le fueron arrancadas las puertas de madera y en su lugar colocaron otras verdes de hierro mucho más pequeñas y de un pésimo gusto. El tiempo por desgracia no perdona. Esperamos que la "Casa de los tres Arcos" sea respetada, y que todo buen ciudarrealeño se conciencie y la visite en el número 19 de la calle de los Infantes. Dónde podrá admirar un milagro de supervivencia de construcción civil y le hará recordar con tristeza la constante masacre-expolio en estos tiempos tan difíciles para la protección y conservación de nuestro exiguo escenario arquitectónico urbano. Confiemos que la ciudadanía, se sume a este clamor ya manifestado y opinado a nivel general. Espero que estas reflexiones nos haga salir del letargo y la pasividad endémica que nos caracteriza. Ya hemos dejado perder innumerables testimonios de nuestro pasado. Todavía estamos a tiempo.

 

JOSÉ LÓPEZ DE LA FRANCA Y GALLEGO
Diario Lanza 8 de Junio 1998

 
 

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